Arquidom —
El baño ha pasado de ser un elemento funcional y casi marginado en los hogares a configurarse como uno de los puntos más cuidados de la casa. El clasicismo y la estandarización anteriores están dando paso al dinamismo, la decoración, y a la atención al diseño en todos los elementos que componen el equipamiento.

Las nuevas preferencias en el baño apuntan hacia estancias íntimas, buscando materiales naturales y accesorios de última tecnología, de manera que se convierte en un espacio útil y personal. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la funcionalidad se ha visto complementada con el nuevo papel atribuido al baño, que ahora no sólo es considerado el lugar donde llevar a cabo tareas higiénicas, sino que constituye un espacio dedicado a la relajación, y en el que se pasa más tiempo que antes.
Así, se ha convertido en una de las habitaciones más importantes de la vivienda, donde se desempeñan funciones que antes se llevaban a cabo en vestidores o tocadores, por lo que es fundamental la creación de un ambiente acogedor. Las nuevas estancias incorporan diseños puros y limpios, e incluso a veces se recurre a estéticas que recuerdan a los baños orientales y recogen el estilo Zen.
Por lo que llevemos de la mano un diseño tanto funcional, donde se respeten las dimensiones mínimas al momento de hacer un baño y evitemos que esta no sea un espacio incomodo de usar; y en el aspecto estético, buscar que sea de agrado estar en el mismo.